El Enigma de los Reyes Magos de Oriente

Siempre hemos pensado que los Reyes Magos venidos de Oriente eran de la antigua Mesopotamia, más concretamente de Babilonia, ya que se sabía que en Babilonia existía una alta casta de sacerdotes astrólogos.


En la Biblia se los llama “magos” y solo se les menciona en una ocasión: “Después de nacer Jesús en Belén de Judea, en tiempos del rey Herodes, unos magos llegaron de Oriente a Jerusalén, preguntando: ¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto su estrella en Oriente y venimos a adorarlo.(…) abrieron sus cofres y le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra (…)”

Alfonso Di Nola, experto italiano en Historia de las Religiones hace las siguientes aclaraciones: 
“Los Magos son personajes del Evangelio, aunque se mencionan exclusivamente en el segundo capítulo del Evangelio de San Mateo. No son ni tres, ni reyes. Son mencionados de manera imprecisa como “magos” y provienen de un Oriente también indeterminado. (…) Posteriormente los textos apócrifos harán de ellos personajes más complejos, estableciendo que eran tres, y ricos… Pero en un principio no eran así”.

El historiador argentino Armando Alfonso Piñeiro escribe lo siguiente en su libro “Los fantasmas del pasado”: 
"Los Magos eran sacerdotes y astrónomos de origen persa, como lo probaría el uso de camellos para transportarse hasta Belén. Vivían en Comagenes, diminuto reino ubicado al norte del río Eufrates y como rendían culto al Zoroastro, era imposible que fueran astrólogos. En aquella época se llamaban magos, precisamente, a los astrónomos y en general a todo docto personaje”. 

El número de magos tampoco queda muy claro. Hay teorías que dicen que eran tres, y es la tradición que ha llegado hasta nuestros días. Pero en algunos manuscritos armenios de la época hablaban de doce reyes magos, uno por cada signo del zoodíaco.

Sobre su procedencia se atribuyó a Melchor ser rey de Persia, a Gaspar de la India y a Balthazar rey de Arabia. En hebreo el significado de sus nombres es: Melichior, “rei de luz”; Gathaspa “el blanco” y Bithisarea “señor de los tesoros”.

En el siglo VII adquirieron nombres y fisonomía propia. Fue cuando el historiador y monje benedictino Beda, el Venerable, dijo: “Melchor era anciano, de larga y poblada barba; Gaspar, joven, lampiño y rubio, y Baltazar negro con espesa barba”.






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